Balance del Congreso Internacional

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Acto de inauguración

No queremos caer en un inútil triunfalismo, pero hemos de dejar constancia de que el Congreso Internacional de Derecho Civil Octavo Centenario de la Universidad de Salamanca ha sido todo un éxito. Algunas cifras lo avalan:

  • 291 congresistas
  • 6 conferencias magistrales
  • 48 ponencias
  • 81 comunicaciones
  • 1512 páginas en el libro de ponencias que recibieron todos los congresistas
  • 22 horas de sesiones de trabajo: ¡todas las fotos están en la web!
  • 200 asistentes a la cena de gala
  • numerosas referencias en prensa, radio y televisión, local, nacional e internacional

En lo cualitativo, podemos afirmar que la clave del Congreso ha sido la comunicación intergeneracional entre civilistas: Han pasado por aquí los civilistas más brillantes de España, de Italia y algunos de los máximos representantes del Derecho Civil en América, ciertamente. Pero nos parece especialmente destacable el interés, el compromiso y la intensa calidad de las contribuciones de los juristas más jóvenes. Especialmente las comunicaciones, que abordaron los retos del Derecho Civil de las próximas décadas. Ese diálogo entre generaciones augura un futuro fértil para nuestra disciplina.

Si hubiera que resumir el Congreso en una sola conclusión, necesariamente habría que centrarla en la demostración de  que, pese a las imposiciones uniformadoras que derivan de la Inteligencia Artificial, el Big Data y la Globalización, la persona sigue ocupando el papel de valor preponderante en el Derecho Privado. Pero con una nueva dimensión de la DIGNIDAD (los nuevos vulnerables: contratante débil, mujer, niño, adolescente, adulto mayor, víctima de daños, extranjero, pobre…), la  CAPACIDAD como regla, y los PRINCIPIOS BÁSICOS de la disciplina: favor victimae, defensa frente al acoso en sus diversas manifestaciones, reintegración de derechos lesionados antes que la indemnización, derechos fundamentales de cuarta generación, función social de la propiedad conectada a la defensa y protección del medio ambiente, flexibilización de la valoración de la capacidad para testar y las legítimas y adaptación del Derecho “de familias” a los nuevos modelos que impone la sociedad diversa del presente siglo.

En resumen, como recordábamos en  nuestra alocución final del Congreso, hoy más que nunca hemos de tener presente el texto del Digesto hominum causa omne ius constitutum est (D.1,5,2), todo el Derecho se hace por causa de los hombres: el Derecho debe proteger a la persona de los peligros de la globalización, la dictadura de los mercados y el discurso economicista, para proteger la dignidad humana, las libertades y derechos fundamentales de las personas, contribuir al progreso económico y social, al bienestar de los individuos.

A todos, gracias.